Mostrando entradas con la etiqueta depresion. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta depresion. Mostrar todas las entradas

jueves, 8 de julio de 2010

Tener sexo

Alguna vez escuché por ahí, no recuerdo bien dónde, que el lumbral o estimulo de la tensión, nerviosismo o el miedo es más fuerte que el lumbral del dolor. Es por eso, que quienes hemos sentido alguna vez ataques de pánico o ansiedad, en cierto momento e instintivamente, hemos recurrido a golpearnos, pegarnos o pelliscarnos en un intento desesperado por sentir dolor en lugar de ansiedad. Es decir, que el dolor sustituya a la ansiedad. Pues preferimos sentir dolor en nuestro cuerpo que esa horrible sensación de pánico, pero para nuestra mala fortuna, eso no sirve de nada, pues esa desagradable sensación se impone al dolor en nuestro cuerpo.


Tal vez tendríamos que darnos un golpe realmente fuerte, al grado de salir seriamente lastimados para conseguirlo, lo cual resultaría contraproducente.

Pues, existe un lumbral que es más fuerte que el del dolor además del de la tensión o el miedo. Ese lumbral es el lumbral del sexo o deseo sexual. No sé exactamente si pueda superar completamente al del miedo, pero sirve muchísimo.

Por ello, les recomiendo mucho, cada vez que puedan, practiquen el sexo (sexo responsable). Ya sea que tengan esposa(o), novia(o) o alguna pareja informal. Ya que éste nos ayuda enormemente a disminuir la tensión y el estrés, además de que es bueno para la salud y el bienestar físico y mental. Así como también mejora nuestro estado de ánimo, nos hace quemar toxinas, entre muchos otros beneficios.

Claro que, si ya estás enmedio de una crisis agúda de ansiedad, tal vez no te la podrá controlar del todo ni de manera instantánea. Pero aquí lo recomendable es que no te las dejes llegar (las crisis o ataques), que tomes medidas preventivas como para evitar sufrirlas. Es decir, cuando te empieces a sentir un poco nervioso, trata de elevar tu deseo sexual, pídele apoyo a tu pareja con anterioridad (pónganse de acuerdo previamente) para que no la(o) tome por sopresa y de ser posible según la situación, inicien un encuentro íntimo.


En caso de no ser posible porque la situación no lo permita, por ejemplo que te encuentres en el trabajo o en un lugar público o no esté tu pareja, trata de traer pensamiento sexuales a tu mente, que enciendan tu deseo y pasión sexual. Por ejemplo: puedes pensar en una super modelo famosa en bikini o lencería o para el caso de las mujeres en el galán de moda de las telenovelas o en cantante famoso, incluso puedes ver en internet si tienes a la mano la pc o laptop o en revistas, etc.

Puedes también salir el fin de semana por la tarde o noche si eres soltero(a) a alguna plaza comercial, bar o antro donde sepas que se aglomeran mujeres/hombres atractiva(o)s. O de plano irte a desestresar por completo a un table dance. Hay muchas opciones.

Lo importante es que tu deseo sexual te ayude a dejar atrás la horrible sensación de tensión y nerviosismo, que la disipe y haga que se te olvide por completo, además de sustituirla en tu sistema nervioso por una enormemente agradable, como lo es la del deseo sexual.

Creéme, sí resulta. De todo corazón, te deseo que ojalá que esto pueda ayudarte en tu vida.

Para recibir las actualizaciones del blog, Suscribete por Email, es gratis.

- Elimina el Estrés y la Ansiedad hoy mismo, ya no sufras más.
- La cura para el cáncer y otras enfermedades.

lunes, 26 de abril de 2010

Ataque de pánico

Bueno, como lo comentaba en el artículo anterior, en este artículo trataré de explicar lo que es un ataque de pánico o de ansiedad, por qué motivos puede ocurrir y qué hacer para evitarlo o prevenirlo.

Bien, un ataque de pánico se le puede presentar a cualquier persona que vive o experimenta una situación crítica, traumática y/o que pone en peligro su integridad física o vida o la de un ser querido o cercano. Esto es hasta cierto punto normal, ya que nuestro cuerpo y cerebro reaccionan ante el peligro como explicaba también en el artículo anterior.

Pero no así, cuando dicho ataque de pánico se presenta sin una razón aparente o lógica, sin una causa tangible o presente que lo deba desencadenar.


Haciendo memoria un poco, recuerdo la primera vez que sentí una sensación parecida a ello, fué cuando tenía más o menos 9 ó 10 años, en un concierto de un grupo musical al que fuí a ver y momentos antes del inicio del concierto cuando anunciaban la salida del grupo al escenario, mi emoción era tanta que me pusé muy nervioso y más aún porque los integrantes del grupo no salían, típico, la hacían de emoción, hasta que por fin salieron. Esa sensación que experimenté no fué nada agradable, aunque solamente duró unos cuantos segundos, acto seguido desapareció y disfruté cómodamente de todo el concierto.

Fué una experiencia dentro de lo que cabe normal, ya que un niño emocionado por ver a uno de sus grupos favoritos puede experimentar algo así. Es algo parecido a cuando las fans de un cantante se emocionan tanto al verlo que se desmayan.


Pero qué pasa cuando no existe ninguna situación como las mencionadas y aún así se presenta esa desagradable sensación. Se trata de un ataque de pánico, de nervios o de ansiedad.

En mi experiencia personal, he pasado por eso varias veces y es una situación demoledora, horrible y desesperante. La última vez que me ocurrió fué la peor de todas, de eso hace ya casi 10 años.

Fué una noche de 25 de diciembre del año 2000 (25 para amanecer 26 no 24 para 25), navidad. Yo todavía era menor de edad, recuerdo que esa noche transmitieron la película de Titanic por canal 5, yo estaba en casa de unos primos y llegué a mi casa por ahí de las 8 ó 9 pm, la película iba más o menos a la mitad, yo la seguí viendo junto a mis papás.

Conforme avanzaba la trama de la película yo estaba haciendo algunas otras cosas, escribiendo o viendo una revista, no recuerdo bien qué, pero no le prestaba toda mi atención a la trama de la película porque ya la había visto antes. Y fué más o menos por las 10 de la noche o quizá más tarde que empecé a sentir un malestar, una especie de nerviosismo sin saber por qué. Creí que se me pasaría pronto pero no, después me empecé a asustar un poco porque recordé las otras 2 ó 3 veces que eso ya me había pasado antes, de inmediato mi papá se percató y me preguntó que qué tenía o si me sentía mal, yo le dije que un poco. Yo bajaba y subía las escaleras y recorría la casa buscando sentirme mejor, pero nada. Mi papá se me acercó y trató de tranquilizarme, de decirme que no pasaba nada, que estuviera tranquilo, que respirara profundamente, etc.

Conforme pasaban los segundos yo me iba sintiendo cada vez peor, más angustiado y asustado, con mucha ansiedad, físcamente no me dolía nada y podía respirar perfectamente bien pero yo sentía que me faltaba el aire, sentía que me iba a morir. Recuerdo que me empezó una temblorina, sobre todo en las manos, me temblaban sin poderlo controlar. Desesperado, yo me sentaba, me paraba, me acostaba, me volvía a levantar, subía, bajaba, caminaba, me agachaba, pero hiciera lo que hiciera no conseguía sentirme bien. Es dífil explicar lo que se siente cuando uno experimenta algo así, sobre todo para quienes nunca han sentido algo parecido, pero esa ha sido por mucho la situación o experiencia más desagradable de mi vida.

No sé cómo poder describirlo bien, pero es una sensación horrible, no sé, es como si sintieras que te ahogas pero no te terminas de ahogar o como lo que sienten los claustrofóbicos cuando están en un lugar cerrado y estrecho. Incluso recuerdo también que, para tratar de sentirme mejor, en mi desesperación y estando plenamente conciente, me pegaba a mi mismo, me daba golpes en las piernas para tratar de sentir dolor, porque en ese momento prefería sentir dolor a sentir la inaguantable sensación que estaba experimentando y ni con eso lograba sentirme mejor.

Las 2 ó 3 veces anteriores que experimenté un ataque de pánico, fueron dentro de lo que cabe breves, unos pocos minutos, aunque uno siente que es muchísimo. Pero esa última vez fué larguísima, no sé si fueron casi 2 horas o más de 1 hora pero a mi se me hicieron años, en todo ese tiempo mi papá siempre estuvo al pendiente de mi, tratando de tranquilizarme en todo momento, con palabras, agarrándome los hombros, diciéndome que todo iba a estar bien, hasta que por fin, después de todo ese tiempo, terminó mi suplicio. No terminó repentinamente, sino que fué gradualmente, muy poco a poco, hasta que logró disminuir lo suficiente para poder sentarme a ver un programa de televisión sobre el resumen deportivo del año, después irme acostando y ya muy entrada la madrugada conseguir dormirme.

A la mañana siguiente yo me preguntaba una y otra vez qué me había pasado, por qué me había ocurrido eso sin ninguna explicación lógica y sobre todo por qué por tanto tiempo. Los 15 ó 30 días posteriores a eso, no quería salir de la casa, no quería exponerme a ninguna situación de estrés por pequeña que fuera, no quería ver películas que involucraran temas violentos o sobre la muerte, no quería ver noticieros ni periódicos ni enterarme de ninguna mala noticia aunque fuera en otro país o continente. Sólo quería ver y escuchar cosas agradables, cómicas y positivas, cosas que no pudieran afectar de manera negativa mi sistema nervioso en lo más mínimo.


Hasta que poco a poco fuí saliendo de eso, regresé a la escuela, fuí al doctor, me explicó muchas cosas por las cuales me pudo ocurrir algo así, me recetó pero más que nada me dió mucha confianza, más que la medicina que, desde luego ayudó, yo siento que necesitaba escuchar cosas positivas, palabras de ánimo, de qué no estaba solo en esto y que mi problema tenía solución e igualmente al reincorporarme a la vida escolar con mis amigos, el futbol que me gustaba mucho y todo lo que me motivaba en la vida. Fué así como logré salir de esa étapa obscura de mi vida y con el pasar de los meses fuí perdiendo el miedo a volver a sentirme así.

Y aquí estoy ahora, a casi 10 años de aquel suceso tan desagradable, eso no se ha vuelto a repetir. Confieso que a lo largo de estos años han existido periódos (breves) en los que he sentido algún malestar pero siempre han sido menores y nunca un ataque de pánico como aquel, además de que siempre he tenido el apoyo de mis seres queridos y yo mismo he aprendido mucho de esto, me he fortalecido y le he sacado las cosas buenas, además de que he aprendido a controlarme mejor a mi mismo y he obtenido un mejor manejo de mis emociones, saber que eso sólo existe en la mente y que yo soy quien domino mis pensamientos y soy quien decide sentirse bien. Y también siempre que se necesita está la ayuda profesional y los medicamentos, aunque he de decir que soy de las personas a las que casi no les gusta tomar medicina y la trato de evitar a toda costa a menos que sea absolutamente necesario. Sé que los medicamentos están para ayudarnos, pero no me gusta para nada depender de ellos y me gusta sentirme bien de forma natural.

Si tú te sientes o te has sentido así alguna vez, no lo dejes pasar, habla con tu familia, explicales lo que te pasa y busca o busquen juntos ayuda profesional.

Aquí pueden leer un breve pero claro resumen de por qué dan los ataques de pánico y qué es lo que pasa exactamente que los provoca. Y aquí una muy buena explicación sobre lo que es el trastorno de pánico, síntomas, tratamiento, causas. Y por último esta muy didáctica lectura sobre el tema.

La vida es maravillosa. No sé tú, pero a mi me encanta, con todo y algunos problemas que pueda tener, las cosas buenas que nos da no tienen precio. Buscále siempre las cosas positivas y que te motiven, que te hagan sentir bien contigo mismo y con los demás.

Para recibir las actualizaciones del blog, Suscribete por Email, es gratis.

- Elimina el Estrés y la Ansiedad hoy mismo, ya no sufras más.
- La cura para el cáncer y otras enfermedades.